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Virgen de El Cisne

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Festividad
8 de septiembre

A fines del siglo XVI hubo una gran hambruna por la sequía en el paraje de la hoy conocida como Parroquia de El Cisne y por tal motivo los indios que vivían en esa región decidieron emigrar hacia un lugar menos inhóspito. Cuando, se les apareció la Virgen y les dijo que "fundasen aquí una iglesia, que allí los quiero asistir para que no tengáis hambre" Obedecieron los indios y más aún, algunos viajaron a Quito y mandaron a tallar una imagen de la Virgen Maria con el mismo artista español Diego de Robles que había trabajado antes la imagen de la Virgen del Quinche.

Fue el Sr. Obispo Luis López de Solís quien fundó, durante su recorrido la Cofradía de Nuestra Señora del Cisne y así fue él quien le dio ese nombre a la Virgen Maria venerada por la comunidad de indios y de quien se cree que fue miembro de la "Orden de los Caballeros del Cisne" antes de venir a América. El hecho de la permanencia del Obispo Solís durante algunos meses en la ciudad de Loja, en el mismo año de 1596, en que se establece el culto de la Virgen del Cisne, se autentica plenamente.

Los prodigios, milagros o portentos de Nuestra Señora del Cisne son incontables, pero entre los primeros y más sobresalientes se encuentra, en primer lugar, la ya narrada aparición a los naturales de la que hoy se llama Parroquia El Cisne y que entonces solo era un pequeño asentamiento de indios. A ellos les pide que no abandonen la región, que le construyan una capilla para que allí la veneren y así obtendrían su constante auxilio y protección, como en efecto así ocurrió.

Otro de sus portentos es el que se conoce con el nombre de La Tempestad de Viento y es como sigue: Fray José Lucero, Predicador y Vicario de la doctrina de Nuestra Señora del Cisne, en una relación copiada textualmente por el Padre Córdova y Salinas en su "Crónica de los Franciscanos en el Perú", jura que el 1647 encontró en dicho pueblo del Cisne una santa imagen de Nuestra Señora, de poco más de una vara de alto, con su niño en la mano, la cual decían los naturales que la trajeron de Quito hacía más de 40 años, y la colocaron en una pequeña capilla que habían construido en ese lugar. Pero como los indios eran muy pocos, el Licenciado Diego de Zorrilla, Oidor de la Real Audiencia de San Francisco de Quito, les ordeno quemar los ranchos en que vivían y se trasladasen al pueblo más vecino que era San Pedro de Chuquiribamba, a tres leguas de distancia. Obedecieron los indios y cargando la santa imagen llegaron a su destino, pero entonces se desato tan fuerte tempestad de viento, que los árboles se despedazaban y las casas se descobijaban, motivo por el cual los naturales de Chuquiribamba pidieron a los del Cisne que se regresaran inmediatamente y se fueran llevando su santa imagen. Así lo hicieron y "al punto que torcieron con la imagen, sosegó la tempestad", dice el Padre Lucero y señala que después de este prodigio, muchos "se sentaron por esclavos y mayordomos de esta Santísima Señora" por cuanto corrió la fama a la ciudad de Loja y a la villa de Zaruma, de modo que formo una hermandad y cofradía que confirmaron los Obispos de Quito, y luego acudían a su fiesta tanto los de Loja como los de Zaruma "y veinte leguas en contorno" a novenas y promesas que hacían con gran devoción por los continuos favores que recibían de Dios por intercesión de su santísima madre bajo la advocación del Cisne. "Esta es la verdad y juro in verbo sacerdotis ser así", termina diciendo el Padre Lucero.

Aquel que se conoce con el nombre de Agua Milagrosa de la Virgen, nos lo describe así el distinguido historiador Rvdmo. Sr. Dr. Francisco J. Riofrío. .. ."En la antigüedad (agosto de 1800), un hombre nativo del Perú, habiendo sido milagrosamente sanado de una muy grave enfermedad por la Virgen del Cisne, hizo solemne promesa de trasladarse a pie a dar gracias a Maria en su Santuario. Por el mes de agosto de aquel año, dirigióse al pueblo del Cisne, y después de una jornada, subía el venturoso peregrino la agreste cuesta de la Alhaja en donde a poco la sed empezó a fatigarle en extremo. Buscaba agua con ansiedad y no pudo encontrarla; mas así diose modos para seguir caminando hasta llegar al paraje llamado Huasir, en donde no pudiendo más, cayó desmayado, y a punto de desfallecer, acosado vehementemente por la sed y la fatiga. Como no conocía el sitio, no sabía que a pocas cuadras más adelante había agua, y aunque lo supiera, no tenía fuerzas para más. Entonces, en tan difícil circunstancia, dirigió la siguiente plegaria a la Virgen: "Madre mía del Cisne, como consientes que muera antes de llegar a tu Santuario, a donde voy a darte gracias de los grandes beneficios que me has otorgado? Dame agua para salvar mi vida". Desfallecido y casi sin alientos, bajo los ojos al suelo, y vio por dicha suya una ligera humedad en el camino, raspo el lodo con la mano, y muy luego broto un hilo de agua, que empezó a correr. En seguida aplacó su sed con aquella agua que reconoció como milagrosa, y continuó su camino hasta el pueblo, donde se postro a los pies de la Virgen para acreditarle su reconocimiento por entrambos beneficios. Desde entonces se la llama agua milagrosa de la Virgen y con tal nombre es reconocida generalmente hoy". Para perpetuar el recuerdo de aquel portento el Rvdmo. Sr. Dr. José Maria Rodríguez Alvarado, Párroco de El Cisne cuando tuvo lugar la coronación de Nuestra Señora del Cisne en 1930, para conmemorar este acontecimiento había mandado a construir, en el sitio Huasir, una pileta de cal y ladrillo, de dos metros de alto por uno de ancho, de modo que el agua, aun cuando caía en pequeña cantidad, allí se recogía para que los devotos puedan tomarla y abrevar su sed. Además sobre la pileta había construido un nicho y dentro de él estaba -esculpida en cedro- una imagen de la Virgen, muy semejante a la verdadera imagen de Nuestra Señora del Cisne; en la parte superior del nicho se había fijado una placa metálica con la siguiente inscripción: "Agua Milagrosa de Nuestra Señora del Cisne.- Agosto de 1800.- Inauguración y Bendición de esta Piscina, Noviembre de 1930".

La veneración de la imagen de "Nuestra Señora de El Cisne" llamada con amor "La Churona" empieza en mayo por el mes de María, y dura aproximadamente seis meses dedicados a peregrinaciones, misas y fiestas con música. Y cosa curiosa, casi no se bebe licor.

La caminata hacia Loja, empieza el 17 de agosto en un acto religioso muy impresionante y en que los devotos llevan es sus hombros la hermosa imagen hasta la ciudad de Loja, la tarde del 20 de agosto ingresa a Loja la Virgen del Cisne para presidir las festividades religiosas, comerciales y agrícolas que desde 1824 se efectúan el 8 de septiembre, según decreto del Libertador Simón Bolívar. El 1ro de noviembre retorna a la parroquia en hombros de sus devotos.

Referencias

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